jueves, 11 de abril de 2013

"Tierras de poniente"


Fragmento de Tierras de poniente
J. M. Coetzee

"Para la entrevista he puesto la espalda recta y he adoptado una mirada osada. Puede que sepa que normalmente voy encorvado y que tengo la mirada furtiva no puedo controlar estos ojos, pero hoy he querido transmitirle la idea de que me estaba creciendo formalmente alrededor de la osadía y de la verdad."

"Ningún lugar está lejos"


Fragmento de Ningún lugar está lejos
Richard Bach

"No puedo ir a estar contigo porque ya estoy allí...
...No eres la hija de las personas a quienes llamas madre y padre, sino su compañera de aventuras en una luminosa jornada para comprender las cosas que son".

Ilustraciones de H. Lee Shapiro

domingo, 24 de marzo de 2013

"50 sombras de Grey"



Fragmento de 50 sombras de Grey
E. L. James

"Curiosamente, yo me siento igual aquí arriba, en su torre de marfil. Lejos de la realidad. Estoy en este piso de fantasía, teniendo un sexo de fantasía con mi novio de fantasía, cuando la cruda realidad es que él quiere un contrato especial, aunque diga que intentará darme más. ¿Qué significa eso."

viernes, 15 de febrero de 2013

"La mayor"


Fragmento de La mayor
Juan José Saer

"Y no son, por otra parte, las calles, las esquinas, los letreros, lo que, mientras camino hacia la estación, va quedando atrás, retrocediendo, sino yo, más bien, lo que se borra, gradual, de esas esquinas, de esas calles."

martes, 5 de febrero de 2013

"Ryugetsusho"




Fragmento de Ryogetsusho
Ryoichi Ikegami

"Este camino se llama "La encrucijada de los seis caminos"... Los seis caminos hacen referencia a los mundos a los que nuestro karma puede arrojarnos dentro de la rueda de la vida del budismo: el infierno, el mundo de los ogros hambrientos, el de las bestias, el de la guerra eterna, el mundo humano y el celestial. Supongo que a partir de ahora nos tocará andar por el camino de..."

"Shifu, harías culaquier cosa por divertirte"



Fragmento de Shifu, harías culaquier cosa por divertirte.
Mo Yan

"Ella seguía llorando, como si la hubieran maltratado con crueldad. En ese momento ella no sabía que la habían abandonado. Dudo que la pena que me daba, que no valía para nada, pudiese ser beneficiosa para ella; en realidad solo me transmitía agonía."

martes, 22 de enero de 2013

"Mientras escribo"


Fragmento de Mientras escribo
Stephen King

"Ahora bien, si no tienes ganas de trabajar como una mula será inútil que intentes escribir bien. Confórmate con tu medianía y da gracias de tenerla de cojín. Existe un muso,* pero no esperes que baje revoloteando y esparza polvos mágicos creativos sobre tu máquina de escribir u ordenador. Vive en el subsuelo. Es un habitante del sótano. Tendrás que bajar a su nivel y, cuando hayas llegado, amueblarle el piso."

*Tradicionalmente las musas eran mujeres, pero el mío es varón. Habrá que acostumbrarse.

viernes, 18 de enero de 2013

"El Hobbit"



Fragmento de El Hobbit
J. R. R. Tolkien

"Y en seguida propuso una segunda adivinanza.
Canta sin voz,
vuela sin alas,
sin dientes muerde, sin boca habla.
-!Un momento! -gritó Bilbo, incómodo, pensando aún en cosas que se comían. Por fortuna una vez había oído algo semejante, y recobrando el ingenio, pensó en la respuesta-."

jueves, 17 de enero de 2013

"El valle del viento helado"


Fragmento de El valle del viento helado
R. A. Salvatore

"Las lágrimas que le empañaban los ojos empezaron a deslizarse por sus mejillas cuando encontró entre las ruinas una cimitarra, la cuchilla mágica de la que Drizzt se había apropiado en una guarida de dragón. Con gran solemnidad, la alzó del suelo y se la colocó en el cinturón. -¡Hay de ti, elfo!- gritó ante aquella destrucción..."

viernes, 28 de diciembre de 2012

"La parte de atrás"


La parte de atrás
Juan José Millás

Soñé que salía a la calle y que todo estaba de espaldas. Sólo se veía la parte de atrás de las casas y la nuca de las personas y los traseros de los perros y las colas de los pájaros. Caminaba por un callejón trasero que en vez de mostrar los escaparates de las tiendas, enseñaba su parte de atrás, su lado oscuro. El mundo me había dado la espalda. Giré la cabeza hacia atrás, pensando que, de ese modo, vería narices, ojos, bocas, párpados, pero mirara donde mirara sólo había nucas, nalgas, omoplatos. Una vez que me resigné al espectáculo, me di cuenta de la poca atención que le prestamos a esta parte del cuerpo y de la realidad. Trabajaba, en el sueño, como ayudante de un fotógrafo que sólo fotografiaba el envés de las personas y las cosas. Naturalmente, yo sólo veía la espalda del fotógrafo. Las paredes de su estudio estaban llenas de retratos de personas que sólo enseñaban la nuca. En medio de todas aquellas fotografías, vi la de un árbol que resultaba una rareza, pues los árboles no tienen parte de delante ni de atrás. ¿Los hace eso más perfectos?

Vivía con mi esposa y cuatro hijos, todos de espaldas a mí. No sabía de qué color tenían los ojos, ni si eran guapos o feos. Mi mujer poseía unos omoplatos suaves, dos bultitos que me gustaba acariciar. Me excitaban casi tanto como unos pechos. Pero por más que intentaba, cuando hacíamos el amor, colocarme en una postura que me permitiera verla por delante, ella actuaba de tal modo que siempre me mostraba el mismo lado. Teníamos un canario que siempre me daba el culo, aunque no paraba de cantar. La jaula, como el árbol, no tenía más que un lado, pues era redonda y completamente simétrica. Por la noche, después de cenar, nos sentábamos frente al televisor, pero yo sólo veía su tubo, y las nucas de los componentes de mi familia. La nevera, al estar de espaldas, tenía la puerta pegada a la pared, por lo que resultaba, para mí al menos, completamente impracticable.

La vida cotidiana estaba llena de pequeñas dificultades, pues en vez de cepillarme los dientes, tenía que conformarme con raspármelos por la parte de atrás del cepillo. Y para sacar la crema del dentífrico tenía que forzar el culo del tubo. Naturalmente, llevaba las camisas del revés, lo que constituía una tortura a la hora de abrochar sus botones. Lo peor, con todo, eran los libros, pues sólo se podían abrir por atrás. Al principio los leía de atrás hacia delante, pero pasado el tiempo comencé a leerlos directamente del revés. Quiero decir que la realidad dio de súbito, aunque con la naturalidad con la que se viven las cosas más raras en los sueños, un cambio sutil, de manera que a partir de determinado instante las cosas no sólo estaban de espaldas, sino al revés. Mi familia, por ejemplo, llevaba las vísceras por fuera, igual que el canario. Y en lugar de decirme buenos días, decían said soneub.
- Said soneub –respondía yo adaptándome, pero consciente de que todo estaba patas arriba.

Salí a la calle y vi que le habían dado la vuelta como a un calcetín. Los grandes edificios tenían todo su interior al aire libre. Veía a las personas, si se podía llamar así a aquellas calamidades, por los pasillo de sus casas. No había fachadas. Las fachadas estaban ahora en la parte interior. Todo era un caos de tuberías, de tripas, de infraestructuras al aire libre.

Me desperté sin agobios, pero extrañado. Antes de colocarme los calcetines, me aseguré de que estaban del derecho. Lo mismo hice con la camisa y con la camiseta. Me despedí de mi mujer y cogí el coche, pues ese día tenía que viajar. Como iba bien de tiempo, en vez de tomar la autopista cogí una carretera secundaria. Advertí que el paisaje de esta carretera era en cierto modo la parte de atrás del que se apreciaba desde la autopista. Sin darme cuenta, había vuelto, ya despierto, a la parte de atrás. Sonreí imaginando que el siguiente paso consistiría en viajar por el revés de la realidad. A la sonrisa le siguió un movimiento de pánico. Dio la casualidad de que pasé junto a una gasolinera que estaba de espaldas a la carretera (seguramente daba el frente a la autopista). También vi la fachada trasera de varios restaurantes. Comprendí que debía regresar enseguida a la autopista, pero no veía el modo; no había ninguna indicación que la anunciara. ¿Y si me resigno, me pregunté, a llegar a mi destino viajando por la parte de atrás? Lo hice, me resigné, pero con mucho miedo. Comprendí, al terminar el viaje, hasta qué punto estamos habituados a vivir sólo en una parte de la realidad. Es un error, como si sólo habitáramos una parte de nuestra casa, o de nuestro cuerpo.

"Un cuento para año nuevo"


Un cuento para año nuevo
La parte de Atrás

El programa de rTVE propuso para el año nuevo pasado un juego creativo, en el que 12 artistas de diferentes disciplinas crean e interpretan un cuento para televisión. Sobre la base de la historia original escrita por el novelista Juan José Millás, otros once artistas pertenecientes a diversos campos creativos reinterpretan diferentes fragmentos del cuento utilizando el lenguaje propio de su oficio. El resultado fue la película que dejo a continuación: