Fragmento de Wasabi Alan Pauls
"Solo hay un arte de las segundas oportunidades, y ese arte es la melancolía, que sólo las concede a condición de que ya sea tarde para aprovecharlas."
"Al salir de la casa se sentía amargada. La gente era condenadamente fisgona, y todos se empeñaban obsesivamente en clasificar a los demás en diferentes categorías. Estaba destinada a que le preguntasen seimpre sobre el mismo asunto y nunca habría una forma satisfactoria de contestar esas preguntas."
"Me sentaba a la mesa de estudio y, como un gato, imaginaba silenciosamente el aspecto de las personas de la casa. A veces, hasta el punto de sentir lástima por todas... Había ocasiones en que sentía repugnancia hacia mí mismo pensando en que, aunque no robara objetos, no dejaba de comportarme como un vulgar ratero."
"Qué claramente nos damos cuenta de cuándo nos estamos volviendo locos; la mente se sume en el silencio, físicamente no ocurre nada, la orina se acumula en la vejiga, las costillas se contraen."
"Mi casa es el reflejo de mi vida: un desorden crónico. Un desorden ordenado donde sólo yo encuentro o que busco. Nunca podría vivir con nadie. Dudo que se acostumbrase a este batiburrillo de cosas que no tienen sitio y van rodando de un lugar a otro..."
Fragmento de El niño que robó una librería Leonardo Navarro
"Timothy notó que Charles -el dueño de la lbrería- estaba sumido en la lectura de un libro muy extenso. ¿Cuántas páginas? !Como 1000! Timothy sabía todo, le había preguntado hacía tres días... !todo en nombre del plan!"
"Esta vez no habrá sorpresa. La liebre llegará primero y la tortuga negra después, como tiene que ser. Todo está bien dispuesto, tú yaces en el suelo entre esas dos velas que de a poco se extinguen, y yo he limpiado tu rostro y tu pecho."
Fragmento de Nunca fui a Tijuana y otros relatos Mauricio Electorat
"Que nadie se extrañe si nunca acepté cotejar la libertad de lo escrito con la escueta realidad de una fotografía: amo la sorpresa... No, nada de fotos."
"Como la desesperación era un exceso que no le pertenecía, se inclinó sobre cuanto había quedado de su vida y volvió a preocuparse por todo con la indestructible tenacidad de un jardinero en el trabajo, la mañana después de la tormenta."
"No, los pasadizos seguían paralelos como antes, aunque ahora el muro que los separaba fuera como un muro de vidrio y yo pudiese verla como una figura silenciosa e intocable... No, ni siquiera ese muro era siempre así: a veces se volvía de piedra negra..."
"Aunque lo intento, no puedo dejar de recordarlo y reprocharme. «¿Que te acepte por lo que eres? ¿Qué es eso? Jamás he escuchado una frase más estúpida. ‘Lo que soy‘ ¿qué es eso? Nadie acepta a nadie por lo que es. Nadie quiere a nadie por lo que es, por cómo es. Eso es ridículo, utópico, irreal.»"