sábado, 19 de noviembre de 2011

Sal con una chica que lee


Sal con una chica que lee (Rosemary Urquico)
publicado por Ojo Literario el Sábado 28 de Mayo del 2011

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat yAslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

www.malpensante.com

"El resto es silencio"


Fragmento de El resto es silencio
Carla Guelfenbein

"La autopista queda al descubierto. Miro hacia el cielo, las gaviotas siguen el trazo del río en dirección a la montaña que aparece tras la bruma. Estaba decidida a salir reptando de mi vieja piel como una serpiente, y si ahora dudo es porque intuyo que después de atravesar las piedras cortantes para desprenderme de ella, mi piel seguirá cubierta de llagas y heridas."

10 de abril del 2011

viernes, 18 de noviembre de 2011

"Delta de Venus"


Fragmento de Delta of Venus
Anaïs Nin

"Sus caricias poseían una extraña cualidad. Unas veces eran suaves y evanescentes, otras, fieras, como las caricias que Elena había esperado cuando sus ojos se fijaron en ella; caricias de animal salvaje. Había algo de animal en sus manos, que recorrían todos los rincones del cuerpo de Elena, y que tomaron su sexo y su cabello a la vez, como si quisieran arrancárselos, como si cogieran tierra y hierba a la vez."

14 de marzo del 2011

"Un pequeño inconveniente"


Fragmento de A Spot of Bother
Mark Haddon

"Y mientras se esforzaba en encontrar las palabras y no lo conseguía, la imagen acudió de nuevo a su mente: el escroto de aquel hombre, los muslos caídos de Jean, las nalgas de él, el calor en el aire, los gruñidos. Y sintió algo parecido a un puñetazo en el estómago, una profunda sensación de que todo estaba mal, que era en parte miedo, en parte indignación, en parte algo que iba mucho más allá de cualquiera de esas cosas, una sensación tan inquietante como la que habría sentido de haber mirado por la ventana y visto que la casa estaba rodeada por mar."

14 de marzo del 2011

"Terapia"


Fragmento de Therapy
David Lodge

"¡Sin duda, Kierkegaard acaba de definir mi personalidad! El hombre más desgraciado. Pero si es así, ¿por qué me sonrío de oreja a oreja mientras leo esto?"

23 de febrero del 2011

"Amor perdurable"


Fragmento de Enduring Love
Ian McEwan

"Como muchos antes que yo, había llegado poco a poco a la conclusión de que la mejor sustancia para alterar los estados mentales en una edad madura activa y satisfactoria es el alcohol. Permitida, sociable, ofrece la posibilidad de una ligera dependencia fácilmente disimulable entre la de los demás, sin contar la elegancia de la infinita variedad cromática de sus manifestaciones."

5 de febrero del 2011

"Otra vuelta de tuerca"


Fragmento de The Turn of the Screw
Henry James

"Todo el principio lo recuerdo como  una sucesión de altibajos, un vaivén de emociones mejores y peores."

11 de enero del 2011

"Desesperación"


Fragmento del prólogo de Otchayanie
Vladimir Nabokov

"Deseperación, como el resto de mis libros, no brinda comentario social alguno, ni trae entre los dientes ningún mensaje. No eleva el órgano espiritual de los hombres, ni le enseña a la humanidad cuál es la salida más apropiada."

7 de diciembre del 2010

"El lector"


Fragmentos de The Reader
Bernhard Schlink

"...¿O será por lo que descubrí más tarde, por la sombra que ese descubrimiento tardío arroja sobre aquellos días del pasado?.
...¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebradizo al saber que ocultaba verdades amargas?.
...A veces un final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada.
...Porque solo puede tener un final doloroso lo que ya era doloroso de por sí, aunque no fueramos conscientes de ello, aunque lo ignorásemos."

5 de diciembre del 2010

Los diez derechos


Los diez derechos fundamentales del lector

1. El derecho a no leer.
La libertad de escribir no debe ir acompañada del deber de leer.

2. El derecho a saltarse las páginas.
Uno puede saltarse perfectamente los párrafos, páginas o partes del libro que no le interesan.

3. El derecho a no terminar un libro.
Hay mil motivos para abandonar una novela antes del final: desinterés, sensación de haberla leído antes, no gusta el tema... ¿Un libro se nos cae de la mano? Que se caiga.

4. El derecho a releer.
Se puede releer simplemente por el placer de la repetición, la alegría del reencuentro.

5. El derecho a leer cualquier cosa.
Se pueden leer malos relatos. A cierta edad pueden estimular el vicio de la lectura.

6. El derecho al bovarismo.
La satisfacción inmediata y exclusiva de las sensaciones.

7. El derecho a leer en cualquier lugar.
El metro, el bus si no te mareas, el baño ¿por qué no?.

8. El derecho a hojear.
Tomar cualquier libro y abrirlo por cualquier parte.

9. El derecho a leer en voz alta.
Leer en voz alta es un ejercicio estimulante.

10. El derecho a callarnos.
No es necesario opinar sobre lo que se ha leído.